A Uruguay le toca esta noche lo que casi nunca le toca con tanta crudeza: gana y depende de sí mismo, o no gana y se pone a rezar. No hay punto medio. Esa es la encrucijada de la Celeste este viernes 26 de junio en el Estadio Akron —el que la FIFA rebautizó Estadio Guadalajara para el torneo, el único partido del Grupo H que se juega en México y no en Estados Unidos—, frente a una España que aterriza con el problema más cómodo que existe: ya está clasificada y solo discute si termina primera o no.

Mirá la tabla y entendés por qué el clima es tan distinto de cada lado. España manda con cuatro puntos, después de aquel arranque trabado, el 0-0 contra Cabo Verde que dejó preguntas, y la goleada que llegó enseguida, 4-0 a Arabia Saudita, que las contestó de un saque. A De la Fuente, campeón de Europa, le sobra con un empate para seguir de largo; si quiere amarrar el primer puesto, ahí sí está obligado a ganar. Uruguay, en cambio, llega de empatar dos veces —1-1 con Arabia, 2-2 con Cabo Verde, ese segundo punto con sabor a poco— y se planta segundo por diferencias finas sobre los caboverdianos, que también suman dos. La tabla es un filo: un punto lo separa del cuarto, dos del primero, y todo se resuelve en noventa minutos.

Y acá está lo que de verdad parte la noche al medio. España puede empatar y dormir tranquila. Uruguay no. A la Celeste el empate no le garantiza nada: si iguala, su suerte se juega en otra cancha, en Houston, donde Cabo Verde y Arabia Saudita disputan el otro partido del grupo a la misma hora, y en la aritmética fría de los mejores terceros. O sea: Uruguay empata y se queda pendiente de un teléfono ajeno. Por eso la consigna de Bielsa es de una sencillez brutal. Ganar y no deberle nada a nadie. Ganar y entrar. Lo demás es abrirle la puerta a que la decisión la tomen otros.

Cuesta no leer este partido como lo que es para Uruguay: una eliminatoria antes de las eliminatorias, una llave a partido único disfrazada de fase de grupos. Y le toca el rival más incómodo posible, una España que no necesita el resultado pero que tiene con qué lastimarte igual. Ahí está Lamine Yamal por la banda, desequilibrante, capaz de resolver un partido con un solo movimiento; ahí está Pedri administrando los tiempos, y Rodri ordenándolo todo desde el medio, ese motor que pocas selecciones del mundo pueden igualar. Nico Williams, Dani Olmo, Ferran Torres esperando turno. Un plantel sin un solo jugador del Real Madrid, dato curioso, y sin Morata: De la Fuente armó otra cosa, más coral, y le funcionó.

Del otro lado, el reto de Bielsa pasa por una pregunta vieja y siempre viva: cómo competirle a un rival que va a tener la pelota, cómo imponer ritmo, presión y verticalidad sin quedar abierto atrás. Tiene con qué. Valverde es el corazón de este equipo, motor y jerarquía, el que aparece cuando el partido pide a alguien que lo agarre de las solapas. Atrás, Araújo y Giménez le dan a Uruguay una de las espaldas más serias del torneo, dos centrales de elite criados justo en estos duelos en España. Está Darwin Núñez para la puñalada en velocidad, Ugarte para recuperar y morder en la mitad, y un Muslera que volvió del retiro internacional y que, si le toca jugar, escribe un capítulo enorme: su quinto Mundial, el primer uruguayo en lograrlo. Es, además, el primer Mundial de Uruguay sin Luis Suárez desde 2002, y eso también cuenta el momento de esta camada: se cerró una era, se abre otra, y le toca jugársela entera de entrada.

Lo que está en juego va más allá de los tres puntos. El que gane no solo avanza —España, además, con el primer puesto en el bolsillo si lo consigue— sino que se siembra mejor para una ronda de 32 que todavía no tiene cruces definidos. La fase eliminatoria arranca el 28 de junio, y todo depende aún de lo que pase en otros grupos y del baile de los mejores terceros, así que nadie sabe a ciencia cierta contra quién va a chocar. Pero esa es la letra chica de lo que viene. Lo urgente, lo que de verdad pesa esta noche en Guadalajara, es más simple y más cruel: España juega por la corona del grupo; Uruguay juega por seguir existiendo en el Mundial.

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